Atún de mala calidad. Por Jairo Guerrero

Actualizado: 22 de dic de 2020



Me pregunté varias veces si debía escribir este artículo o no. Pensaba.. ¿quién soy yo para hablar a nivel subjetivo de ciertos aspectos de la música? , pero decidí que mis credenciales de más de 30 años como productor, músico electrónico, periodista musical y melómano me avalaban...

Así que aquí va:

Toda mi reflexión comienza con un testimonio de Andrés Mijangos, una de las figuras clave en el desarrollo de la música House en México, y el artista más importante de Afro House en este país y

en el mundo.

Hace algunas semanas, en un programa que conduce via on-line, me invitó a una entrevista para hablar de mi carrera, y refiriéndose a mi música, y lo mucho que respetaba mi trabajo sonoro, confesó lo siguiente: “A veces yo me siento perdido con mi música. He perdido un poco la brújula y no sé si lo que estoy haciendo está bien o no. No sé si la la gente compra mi música simplemente porque es de Mijangos, o porque realmente es buena música”.


Su afirmación fue clave para mi reflexión, y aunque él no debe preocuparse por la calidad de su música, pues sus producciones son excelsas, si me hizo reflexionar al respecto, sobre todo porque de un tiempo para acá, me encuentro con música muy regular que encabeza los listados de las tiendas digitales que marcan la pauta de la música electrónica, con sellos discográficos de gran reputación lanzando música que está muy lejos de cumplir el standard al que tiene acostumbrada a sus seguidores, por no decir mediocre, y últimamente me encuentro además, con personas de gusto musical bastante dudoso.

El pensamiento de Mijangos fue simple, pero con un profundo sentido de autocrítica que deberían tener todos; los que hacen la música y quienes la escuchan. Su cuestionamiento contenía no solo un sentido de humildad, sino que además traía implícito un nivel de profesionalismo muy grande.

Al respecto me pregunté muchas veces frente a muchas canciones top:

¿realmente esto le gusta a las personas?, sin tener siquiera parte de la respuesta hasta que escuche las palabras de Andrés Mijangos, las cuales respondieron implícitamente algunas de mis dudas:

“Mucha de esa música está en esa posición, no por la música, sino por el artista que hay detrás”. Muy parecido al fenómeno de: “Aquí no tocan los buenos, sino los amigos del dueño”.

Hay muchos artistas y sellos disqueros que escudan su presente mediocre tras un nombre, para darle de comer alpiste a sus seguidores. Y lo más absurdo, es que lo hacen de manera consciente, dejando de lado el arte, para verlo como negocio, y saltando de un lado a otro de la cuerda de manera visceral, sin entender que también existe un punto medio: "Hacer negocio con producto de buena calidad".


Yo mismo he pecado de oveja. Recuerdo salir corriendo a una tienda de discos, ansioso por tener una de las primeras copias del nuevo album de The Cure 4:13 Dream, o Lost Sirens de New Order e inclusive Songs of Inocense de U2, y sentí una extraño desaire al escucharlos. (Los puristas me criticarán, pero estos álbumes para mí, no son medianamente comparables a la música que construyó su reputación. Yo también soy purista.), pero no estoy aquí para hablar de estos discos, sino de esta sensación de estafa.

-"Lo nuevo no es bueno porque viene de un artista bueno". -"Lo nuevo no es bueno porque es nuevo". El consumo masivo, es solo eso, consumo, y no tiene nada que ver con la calidad.

Como creador de música confieso:

“Yo mismo he llegado a tener épocas de bloqueo creativo, lapsos en lo que prefiero no producir, justamente para no caer en mi propia trampa, y sacar música por sacarla, y en el camino atrapar a algunos desapercibidos comprando mala música por el simple hecho de ser mía o atraparlos con canciones que simplemente lancé porque estaban ahí guardadas. “No me interesa tener por ahí volando música mediocre y sin alma”.

Muchos arman una leyenda mental de sí mismos en su cerebro, y pierden la perspectiva crítica personal, pensando y creyendo que lo que hacen es bueno.

Imagino que en parte Mijangos se refería a eso con su gran cuestionamiento, y creo que más artistas (de los que están arriba) como él, deberían ser honestos y preguntarse lo mismo una y otra vez: “¿lo que estoy haciendo está bien hecho? ¿o no?. ¿La gente me compra simplemente porque soy yo?, o ¿porque realmente es buena música?”.

Entre más te lo preguntes, más retarás tu producto sonoro creativo, y al tiempo este debería ser un cuestionamiento multilateral, es decir, más consumidores deberían preguntarse algo similar: ¿Lo que escucho es bueno? o no. (ojo, esto no tiene que ver con si te gusta o no.)

Llegar a este nivel de crítica ácida con la música propia, la que haces y la que escuchas, es algo muy positivo y sano para el medio ambiente, pues solo de esa forma, muchos artistas, emisoras y personas dejarían de contaminarse y contaminar con latas de atún de mala calidad un mar infinito que está lleno de criaturas sonoras hermosas.

Por Jairo Guerrero.

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